lunes, 13 de febrero de 2012

8. GASTRONOMÍA

La gastronomía en Jarandilla de la Vera, como en todos los pueblos de esta comarca, está basada en productos naturales y de alta calidad. Entre estos productos destacaremos: el pimiento; que es utilizado en infinidad de guisos y condimentos. El pimiento es único ingrediente del pimentón.
El pimentón es, sin duda, la especia más utilizada en la cocina Jarandillana.
Platos como; las sopas de tomate, la sopa de patatas, las migas al estilo de La Vera, la caldereta, y otros muchos contienen pimentón. Existen multitud de embutidos en los cuales se utiliza el pimentón como el chorizo, la morcilla patatera o de calabaza.
Además del pimiento, los productos del cerdo y el cabrito, son de los puntos fuertes de la gastronomía en esta zona de extremadura.
El típico picadillo (o prueba) preparado, por supuesto, con pimentón; dulce, agridulce o picante, a gusto del consumidor regado por un buen vaso de pitarra es uno de los manjares de los muchos que los visitantes de esta zona pueden degustar.
Los vinos de pitarra, que es como se denominan los vinos que hace la gente de los pueblos, están caracterizados por la ausencia de productos químicos y toda clase de regulaciones del sabor o la acidez. Es por ello, que su contenido alcohólico sea en muchas ocasiones elevado aunque no por ello deja de ser un buen acompañante para las comidas que se saborean en esta tierra.
Las carnes de caza, cada día más escasa por esta zona, no son la especialidad de la cocina Jarandillana, sin embargo, pueden degustar un conejo al ajillo o una perdiz en salsa con los que se chuparán los dedos.
Los platos a base de setas de la zona, que agradan en los paladares más selectos, son muy típicos en Jarandilla y alrededores. Variedades de setas como "el galipiérnago" y "el níscalo" refritos con aceite de oliva, ajo, unos trozos de Jamón y con un toque de pimentón picante pueden hacer rendirse a la evidencia hasta el crítico gastronómico más selectivo.
Para culminar este breve recorrido por algunos de los manjares que ofrecen los pueblos de la Vera, el postre: "perrunillas", “mantecados”, "huesecillos" y "cristiños" son los dulces más característicos, también "la leche frita", "la técula mécula" y "las yemas" son influencia clara de la cocina religiosa que se introdujo en esta zona a través de los monasterios.
Uno de los eventos gastronómicos que más relevancia tiene es "La matanza".




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